sábado, 5 de abril de 2014

Padres e hijos que se buscan

              PADRES E HIJOS QUE SE BUSCAN
 
     ¿Hay amor más grande que el que puede encontrarse en el seno de una familia? Cuando eso existe, tanto padres como hijos salen enriquecidos por una relación plena, respetuosa, que permite crecer y confiar en el mundo. Pero sabemos muy bien que hay todavía, y en particular en nuestro país, una gran cantidad de adultos que sueñan con ser padres y formar una familia con niños que, aunque no sean de su propia sangre, quieren ardientemente aprender a querer, y que también hay, del otro lado, muchos chicos que siguen esperando ese milagro de tener el derecho de pertenecer a una familia.

     La adopción, una palabra maravillosa, es, sin embargo, la pantalla detrás de la cual ocurre un complejo entramado de voluntades y de disposiciones legales, de ideologías y posiciones filosóficas que colocan el debate a veces lejos de donde debería estar. Cerca del niño desamparado, o necesitado de una familia.

     A pesar de que en la Argentina existe la ley nacional de adopción 24.779 - según la cual todos los niños y adolescentes privados de su medio familiar o cuyo superior interés exija que no permanezcan en ese medio tendrán derecho a la protección y asistencia especial del Estado entre cuyos cuidados se encuentra la adopción-, esto no significa que en la práctica estén resueltos los infinitos pasos que llevan a una feliz resolución de cada caso. Y el tiempo que los niños en adopción pasan en los hogares de tránsito, cuanto mayor sea, más juega en contra de una adaptación plena si llega a ser adoptado. Muchas veces los adoptantes solo quieren niños muy chicos, bebes si es posible, y no buscan chicos mayores, grupos de hermanos o niños con alguna discapacidad.

     Uno de los objetivos de la Dirección Nacional del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos (Dnrua) es, justamente, lograr contar con un registro nacional que facilite la inscripción de los postulantes en su lugar de origen, y que esto los habilite a adoptar a un chico de cualquier otra provincia. Esto contribuiría también a terminar con otra problemática íntimamente vinculada con la adopción: el crecimiento del tráfico de menores y el abuso de la entrega directa, absolutamente ilegal.

     A pesar de todo el amor que tienen para dar, a los postulantes a padres les falta mucha preparación y, también, hasta olvidan que la materia prima sobre la que se enfocan todos -futuros padres, jueces, organismos sociales y ONG- es la vida de un chico.

     Es mucho lo que se ha avanzado, sin embargo, los expertos están de acuerdo en señalar lo que falta todavía para mejorar el circuito de la adopción: acortar los plazos judiciales, brindar todos los apoyos necesarios para que las familias de origen puedan cuidar a sus hijos, que los jueces puedan hacer buenas evaluaciones de las familias de origen y de los matrimonios del registro. Y que muchos chicos empiecen a sentir que ellos sí son los elegidos por padres que quieren serlo definitivamente..

Sábado 05 de abril de 2014 | Publicado en edición impresa de "La Nación" de Buenos Aires. Suplemento Editorial. Comentario Editorial

No hay comentarios.:

Publicar un comentario